Que se activen las alarmas: un vecino en problemas
No me lo explico. Cuando analizamos la realidad de los inmigrantes, en relación a su implicación en el barrio en calidad de vecinos, es totalmente cierto la poca o nula participación que tienen en las decisiones que afectan a su entorno más próximo. El tema no está entre sus prioridades. El trabajo incesante, el envío de dinero, los deseos de apaliar las preocupaciones de los de allá, ocupan la mayor parte de su tiempo en una primera etapa del proceso. En términos generales no se sienten vecinos, por lo menos dentro de las estructuras de participación que se conciben en España ( asociaciones de vecinos, principalmente). Son pocos los que pringan en el sentido positivo de la palabra. Pocos conocen, por ejemplo, del recurso contencioso administrativo que se llevó a cabo contra la tasa de basura, la lucha por la construcción de Metro o centros de salud en zonas aísladas. Todos somos ciudadanos y a todos nos debería preocupar lo mismo, pero dentro del colectivo sólo hay una minoría que se involucra desde adentro para buscar el cambio. El peruano Juan Manuel Carranza lo hizo. Pertenece al grupo de escasos. Es mediador barrial y labora para la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM). Pero su trabajo futuro está en riesgo por un pasado que regresa o que la Audiencia Nacional permitió que retorne, después de que el último lunes el fiscal apoyara la extradición a Perú de Carranza, acusado de colaborar, en calidad de abogado, en la defensa penal de supuestos miembros de la organización terrorista Sendero Luminoso. Las denuncias que pesan en su contra son inconcretas e insustanciales, según su defensa que expone varias razones para que no se aplique el principio de devolución y que está a la espera de la resolución final de la Audiencia. No lo entiendo. ¿Cómo?. Si de entrada decimos que hay pocos comprometidos en el tema vecinal, encima se quieren ‘cargar’ al grupo réstandole uno. Uno que, a vuelo de pájaro, tendrá importantes de cualidades en el plano profesional y personal, al menos es lo que se percibe en los gestos cálidos de quienes lo acompañaron en la sede de la Audiencia Nacional y es palpable en las suscripciones que diversas organizaciones hacen en el blog que funciona como plataforma para defender su causa y recoger firmas (familiares y representantes de la FRAVM, Comisión Española de Ayuda al Refugiado, Asociación Libre de Abogados, asociaciones de vecinales de Butarque y Quintana). No es sólo un gesto solidario, se nota convicción. Convicción de que Juan Carranza es una persona de bien que no merece someterse a un proceso judicial que, de acuerdo con informes, carece de garantías y estaría desde sus inicios politizado. Convicción de que él ni su familia deberían vivir episodios que parecían olvidados y que vuelven a salir (persecución, detención y tortura -en este último capítulo le quedó como consecuencia una incapacidad física del 33% ). Convicción de que es una persona integrada en todos los aspectos en la sociedad española -toda su familia tiene nacionalidad- y que cuenta con un presente de buenhacer. No en vano exponen una defensa férrea; están luchando por la persona y por el vecino que en diferentes circunstancias habrá demostrado compromiso. Puesto así, que se activen las alarmas; hay un vecino, un buen vecino en problemas…
Si quieres apoyar su causa firma en la dirección que incluye su web:
http://juanmanuelcarranza.blogspot.com/
Quiero aprovechar que hoy 18 de diciembre, se celebra el
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