La integración ya no vale nada para el Gobierno de Rajoy
Por mucho que el Gobierno de Mariano Rajoy trate de hacernos pensar que sus políticas de ajuste son necesarias y que se ha sido justo a la hora de repartir los tijeretazos, es evidente que hay algunos que se llevan un buen varapalo con los Presupuestos Generales del Estado. Es verdad que damnificados hay muchos y que, en el fondo, todos salimos perdiendo, pero hay políticas que directamente están abocadas a desaparecer, según se desprende de las cuentas de Mariano Rajoy. Y una de ellas es la de inmigración.
Los Presupuestos directamente suprimen el dinero que hasta ahora se destinaba al Fondo de Acogida e Integración, creado por el PSOE cuando gobernaba. Este dinero se destinaba, sobre todo, a financiar actividades de los ayuntamientos que tuvieran por objeto el fomento de la integración de los inmigrantes.
En su momento, el PSOE consideró que el Estado debía hacer un esfuerzo a la hora de apoyar a aquella administración que más cerca estaba de los inmigrantes, como era la local. Así, se llegó a destinar cada año 200 millones de euros a ese tipo de iniciativas. Ese dinero permitió poner en marcha infinidad de propuestas beneficiosas no sólo para los inmigrantes, sino para la sociedad en general.
Sin embargo, en cuanto la situación económica empezó a empeorar, los recursos del Fondo fueron menguando, ya que su mantenimiento comportaba escasos réditos electorales, y ya sabemos que en este país contamos con una clase política muy dada a los gestos para la galería. Ni el mismo PSOE que puso en marcha el Fondo fue capaz de defenderlo con coherencia, siendo el primero en impulsar su recorte, que primero pasó de 200 a 141 millones en 2010 y a sólo 70 al año siguiente.
Hoy ya no existirá ni una mínima partida destinada a financiar actividades de integración, lo cual supondrá un retroceso importante. Aunque algunos sigan empeñados en hacernos creer que ya no merece la pena dedicar dinero a la integración porque los inmigrantes están retornando, sigue habiendo una tremenda necesidad de trabajar por el conocimiento mutuo.
Los inmigrantes quieren seguir siendo parte de España y no se produce un regreso masivo a sus países de origen. Por eso, hay que seguir trabajando por su integración, y eso implica poner fondos a disposición del refuerzo de esta idea. Lo contrario hace que se ponga en peligro todo lo conseguido en esta última década.
El mensaje del Gobierno no puede ser más preocupante. Mucho nos temíamos que fuese a suceder algo así, pero los peores presagios se han cumplido. Estamos camino de arrojar por la borda todo lo conseguido durante estos últimos años. Y lo peor es que este recorte a quien más afecta es al tejido asociativo inmigrante, única red de apoyo con la que pueden contar los ciudadanos venidos de fuera de las fronteras españolas.
El debilitamiento del tejido asociativo inmigrante, cada vez más evidente, pues ya ni las entidades tradicionalmente más activas en este ámbito tienen capacidad operativa alguna, puede llegar a suponer un problema importante.
Me pregunto quién va a echar una mano a los inmigrantes que no es que ya no tengan medios para regresar a sus países de origen, sino que ni siquiera tienen capacidad para seguir subsistiendo mínimamente. ¿Qué futuro le espera a estas personas? El panorama pinta fatal. Por eso, habría que pedir al Gobierno que no castigue siempre a los mismos y que deje de contarnos eso de que se está haciendo todo lo posible por repartir los esfuerzos.
Pues sí.
Una pena por las entidades que me constan han trabajado muy duro por la integración de los inmigrantes en nuestro páis.
Pero esto se sabía. El modelo basado en la percepción de subvenciones no se sostiene en estos tiempos de crisis, y tal como comentas en tu artículo, menos aún si esto no da “beneficio electoral”.
Y yo me pregunto… ¿ahora qué? ¿cambiarán esas entidades su modelo de financiación?.
Hace unos meses fui invitado a la Conferencia Final de un proyecto europeo sobre integración en la UNiversidad de Barcelona. En ese encuentro estábamos representantes de decenas de entidades que trabajamos día a día con el colectivo inmigrante y yo fui uno de los que explicó lo que hacemos en Parainmigrantes.info. Y lo que más sorprendió a los que allí asistían fue que nuestra entidad no recibiera ningún tipo de ayuda o subvención y que todo nuestro trabajo se basara en un modelo “empresarial”, de “empresa con beneficio social”, con ánimo de lucro.
Los problemas a los que se van a enfrentar los inmigrantes a partir de ahora serán duros, cuando aquellas entidades que les venían ayudando no puedan prestarles esos servicios de forma gratuita, para que puedan ayudarles a conocer sus derechos, el idioma, etc.
Es hora de cambiar el chip.
Un saludo y enhorabuena por el blog que siempre leo con interés.
Vicente Marín. http://www.parainmigrantes.info
@Vicente Marín Dices bien, Vicente. En efecto, el modelo basado en subvenciones era insostenible. El problema viene dado cuando no ha habido transición lógica de un modelo a otro. El movimiento asociativo inmigrante aún no estaba consolidado, ya que la mayoría de las entidades que estaban trabajando en esta área no tenían más de una década de existencia. Y las ONG consolidadas apenas habían incorporado la atención a la integración, a excepción de algunas como Cáritas.
Esas asociaciones supuestamente fuertes están renunciando al trabajo en favor de los inmigrantes para dedicarse a sus fines fundacionales, por lo que el inmigrante se vuelve a encontrar en una terrible situación de desamparo. Ni las ONG fuertes le prestan el servicio que necesita ni cuenta con entidades especializadas. Y tampoco encuentra ayudas estatales.
Por tanto, se vive una encrucijada difícil de superar. En cualquier caso, sí sería importante que en el movimiento asociativo se iniciara una reflexión rápida para recuperar la importancia del trabajo en común. Algunos representantes de entidades sociales para inmigrantes tendrán que olvidarse de sus egos personales y ponerse a trabajar codo con codo con otras asociaciones en busca de un mismo fin. Es hora de trabajar más unidos.