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Violencia contra las migrantes haitianas

Miércoles, 16 de noviembre de 2011 Sin comentarios

La ONG Mujeres del Mundo presentará el próximo 18 de noviembre, a las 11.30 horas en la sede de la Agencia Española de Cooperación al Desarrollo (Aecid), los resultados de una investigación sobre la violencia contra las migrantes haitianas en tránsito y desplazadas en la frontera de su país con la República Dominicana.

Este estudio mostrará las distintas formas de violencia que experimentan estas mujeres, así como la respuesta institucionales que se está ofreciendo a este problema.

Según Mujeres del Mundo, “además del serio problema de violencia doméstica, se detectaron situaciones de acoso sexual y engaños en los puntos de cruce oficiales, violaciones y asesinatos en el monte, abusos en el mercado y en las casas de familia donde trabajan, empleo sexual forzado y la trata de féminas y niñas, entre otras”.

‘UNA MIRADA A LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES MIGRANTES HAITIANAS EN TRÁNSITO Y DESPLAZADAS EN LA FRONTERA DOMINICO-HAITIANA’.

Salón de Actos de AECID (Av. Reyes Católicos, 4. Madrid)
18 de noviembre 2011, a las 11,30 horas

La lucha por un trabajo digno como empleadas de hogar

Martes, 17 de noviembre de 2009 1 comentario

Que las mujeres tengamos los mismos derechos y obligaciones que los hombres y que las y los empleados de hogar tengan los mismos derechos y obligaciones que el resto de trabajadores, esta era la propuesta. Porque no es posible tanta ciencia, tantas investigaciones, tanta información, tantos argumentos válidos y no ser tomados en cuenta o que choquen con las estrategias políticas de los gobiernos para alcanzar una reforma del Régimen Especial de Empleados de Hogar (REEH). 

La posible reforma con garantías en el REEH es lo que debatieron hoy en Madrid,  representantes de organizaciones,  centros de investigación, sindicatos, instituciones educativas y representantes de las administraciones públicas, en una jornada organizada por el Instituto Internacional de Investigación y Capacitación de Naciones Unidas para la Promoción de la Mujer (UN – Instraw) en colaboración con el Fondo de Desarrollo de Naciones Unidas para la Mujer (Unifem).

Expertos o mejor dicho expertas porque la mayoría de las ponentes y las participantes de la jornada eran mujeres, (como si este asunto fuese sólo de mujeres), expusieron una serie de propuestas, en el ámbito legal y laboral para mejorar las condiciones de las miles de empleadas de hogar, en su mayoría inmigrantes, que trabajan en este sector, digno y necesario como cualquier otro,  pero no con las mismas condiciones.

Y aunque las empleadas de hogar  son indispensables para 800.000 hogares en España, aquí reina la informalidad,  pues las afiliadas a este régimen carecen de prestaciones por desempleo y perciben menos indemnizaciones por despido. Pero a mas de estas condiciones, la situación se agrava con la legislación de extranjería, en la que cada vez se reducen más  los derechos de los extranjeros.

Si las condiciones de quienes trabajan “legamente”, autóctonas o inmigrantes con documentación en regla, es difícil porque no tienen los mismos derechos que el resto de los trabajadores, no digamos el de las mujeres inmigrantes que aún no han legalizado su documentación. Muchas de ellas deben “agachar la cabeza” y aguantar jornadas diarias de hasta 14 horas de trabajo, bien porque no tienen documentación y esperan a que sus jefes les otorguen un contrato o bien porque necesitan el poco dinero que ganan para enviar a sus hijos y sus familias.

La mayoría de quienes hemos venido de fuera y hemos pasado por un trabajo como empleadas de hogar, sabemos dependiendo del empleador, lo que implica llevar una casa: cocinar, limpiar, cuidar a los niños, cuidar de los  mayores, pasear a los perros, etc. Y todo ello por un sueldo miserable.

Sabemos que cuando de otorgar mayores derechos se trata, no siempre hay interés de quienes ejercen el poder.  En este momento de crisis sacar de la economía sumergida a miles de personas a las que se reconocieran sus derechos, significaría un aporte importante  a la Seguridad Social y al desarrollo de este país.

No somos máquinas desechables de usar y tirar

Miércoles, 18 de marzo de 2009 1 comentario

Que la crisis económica iba a arrasar con muchos trabajadores, independientemente de donde procedamos era evidente, pero tal como se anunciaba desde algunos sectores este “aprieto” iba a afectar a unos más y a otros menos, pero no solo por falta de ofertas de trabajo sino por la competencia en la que entramos unos y otros. Los de aquí y los de allí, todos buscamos trabajo y cuando el que llega de fuera se convierte en competidor ya no somos iguales y no todos tenemos los mismos derechos, pero si obligaciones.

En los tiempos que corren en Europa y Estados Unidos, denominados como países “desarrollados” -depende que se entienda por desarrollo-, parecería que en tiempos de crisis no hay diferencia del color de piel o lugar de procedencia, pero lastimosamente no es así.

No me gusta generalizar, porque creo que cada ser humano es un mundo, pero no podemos obviar lo evidente. Ayer la encuestadora Harris Interactive publicaba un estudio en el que destacaba que la mayoría de los ciudadanos europeos y estadounidenses, el 70 por ciento, creen que sus gobiernos deberían pedir a los inmigrantes en paro que regresen a sus países de origen porque aquí, en este momento, sobran. Esta opinión más generalizada entre los italianos y los británicos que entre españoles, franceses, alemanes y estadounidenses, dice mucho del giro de esa denominada solidaridad de los desarrollados.

Estos resultados sugieren que el aumento del desempleo puede hacer que las políticas en el ámbito de la inmigración cobren cada vez más importancia en los gobiernos europeos. Como todos sabemos en Europa como en Estados Unidos, el índice de paro se ha disparado como consecuencia de la crisis económica internacional. En España hemos llegado a un 14 por ciento, mientras que en Alemania y Francia hay un 7 y un 8 por ciento de parados, respectivamente.

Este estudio da cuenta que, para la mayoría de políticos y ciudadanos europeos, los inmigrantes son “mano de obra” pura y dura, un factor más de la producción, una simple mercancía que se importa cuando el abastecimiento nacional es deficitario, pero que se cierra la puerta cuando el mercado está saturado.

Cuando se anunciaba desde algunas asociaciones en defensa de los derechos de inmigrantes que había que tener cuidado con las consecuencias de la crisis económica, no creí que llegaría a ver y oír lo que hoy está pasando. Estamos frente a una creciente política europea discriminatoria y xenófoba que trasciende a la opinión pública y que podría tener consecuencias muy graves.

Parece que a muchos políticos y ciudadanos europeos se les olvida que su nivel de vida se debe, en buena parte, al aporte de los países en vías de desarrollo y al que han generado los inmigrantes con su mano de obra. Dónde queda la solidaridad en momentos en que la crisis se ensaña con los más vulnerables. Ningún inmigrante viene a que le regalen nada, solo buscan un espacio para mejorar su nivel de vida. Me pregunto que va a pasar con aquellos que están ahogados por las hipotecas o aquellos que no han conseguido regularizar su situación y aún más no tienen un colchón familiar que los auxilie en estos momentos.

Con las políticas europeas cada vez más restrictivas y discriminatorias no van a necesitar pedir que los inmigrantes se vayan. Ya hay muchos que han optado por regresar, lo peor no es que se vayan, lo peor es que volverán a emigrar.