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Retorno al abandono

Viernes, 27 de julio de 2012 1 comentario

Con frecuencia, vemos cómo desde los medios de comunicación se nos vende la idea de que los inmigrantes están regresando a sus países de origen a consecuencia de la crisis económica que vive España. Tienden a hacer someros análisis de las estadísticas que reflejan un incremento en el número de extranjeros que desaparecen del padrón o del saldo migratorio del país. Nos recuerdan que el Gobierno puso en marcha un plan de retorno voluntario y no suelen profundizar más allá en la realidad de esas personas que han vuelto a casa. Sin embargo, nada sabemos de la realidad de esa gente.

Podemos hacer un mero análisis estadístico de cuánta gente se ha acogido a ese plan de retorno voluntario. Desde que se puso en marcha en el año 2009, 9.079 inmigrantes han vuelto a sus países de origen utilizando esta fórmula, pero, antes que nada, hagamos memoria para saber cómo funcionan las distintas opciones al alcance de este colectivo para regresar a casa.

Los inmigrantes tienen a su alcance tres fórmulas distintas para retornar. En primer lugar, existe un programa de regreso llamado de atención social, que está dirigido a personas que se encuentren en una situación de especial vulnerabilidad. A él podrían acogerse ciudadanos que no reciban ninguna prestación asistencial, que tengan dificultades para encontrar un techo o que no tengan ninguna posibilidad e salir adelante con la más mínima dignidad. Afecta, por tanto, a situaciones un tanto límites y desesperadas.

Este programa es gestionado por entidades sociales y el pasado año se acogieron a esta vía 2.119 personas, una cifra escasa si se tiene en cuenta la dureza de la crisis. El problema es que este sistema no funciona correctamente porque carece de recursos. El Gobierno destina cada vez menos dinero y las ayudas se agotan antes de que se pueda satisfacer la demanda. De hecho, en 2012, en el primer semestre ya se han acabado.

En segundo lugar, los inmigrantes también podrían regresar acogiéndose al programa de retorno voluntario productivo, dirigido a extracomunitarios que “deseen emprender un proyecto empresarial asociado al retorno”, según explica el Ministerio de Empleo. Esta opción es tan vaga y ambigua que en 2010 y 2011 sólo 199 personas se acogieron a esta fórmula, pese al espíritu emprendedor tradicionalmente asociado al inmigrante.

Y, en tercer lugar, tenemos el famoso plan de retorno voluntario mediante la capitalización del desempleo, fórmula esta que afecta a los inmigrantes que se hubieran quedado en paro. Esta opción implica que el ciudadano tenga que firmar una declaración en la que se compromete a no retornar a España en el plazo de tres años. A cambio, percibe el 40% de su prestación antes de marcharse y el 60% restante en el plazo de 90 días naturales desde que llegue a su país de origen.

 

¿Se están cumpliendo los plazos?

En condiciones normales, esta posibilidad parece interesante. Sin embargo, debiéramos preguntarnos si está funcionando de forma correcta. En la anterior entrada en nuestro blog, nos escribía Néstor, un inmigrante uruguayo que decidió regresar a su país acogiéndose a esta fórmula, que nos contaba cómo ha encontrado serias dificultades para poder cobrar el 60% de su prestación. En su caso, retornó en octubre de 2011, por lo que tendría que haber recibido su dinero en enero de 2012, a más tardar. Sin embargo, tras sortear todo tipo de trabas, de que en el Consulado de España en Uruguay nadie le ofreciera ninguna solución y de numerosos avatares, consiguió cobrar en junio, con seis meses de retraso, con las consecuencias negativas que supone una situación como ésta.

Néstor, como muchos otros inmigrantes, confió en la buena voluntad de las autoridades españolas. ¿Cómo desconfiar del sistema? Él se siente ahora traicionado. Cumplió con todos los requisitos, que entrañaban incluso la renuncia a la residencia legal en España, y lo único que obtuvo fue que su sueño de poner en marcha un negocio y una nueva vida en su país de origen con el dinero ganado aquí se esfumara por culpa de la burocracia o de un silencio administrativo intolerable.

La situación de abandono vivida por Néstor genera una frustración total. Y, por desgracia, su caso personal no es el único, pero pocos o nadie se atreve a hacer una reflexión de cómo está funcionando este programa de retorno una vez que traspasas las fronteras de España. Desde CIC queremos expresar nuestra absoluta solidaridad con este inmigrante uruguayo y con todos los que hayan vivido un proceso similar. De hecho, invitamos a todas las personas que hayan regresado por esta vía a que nos cuenten su experiencia.

El retorno voluntario: un modelo de ineficacia

Miércoles, 1 de julio de 2009 Sin comentarios

Cuando en los primeros meses de 2008 se anunciaba la propuesta estrella del gobierno español y concretamente del Ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, para hacerle frente a la crisis económica, me sentí indignada con el anuncio de  la puesta en marcha de un Plan de Retorno “voluntario” para los inmigrantes que en España se queden sin trabajo.

Critiqué y aun sigo criticando esta medida, por considerarla denigrante y discriminatoria hacia los inmigrantes, que cuando mas necesitaban apoyo del gobierno español, eran convocados a regresar a sus países porque  ya no había trabajo para ellos.  Nueve meses después de la puesta en  marcha de este plan, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) confirma la ineficacia del plan de retorno, muestra de ello  son los datos que indican que solo 4.000 inmigrantes se han inscrito en este programa hasta marzo de 2009,  cuando podían acogerse hasta 80.000.

Corbacho pretendía y pretende  que retornen a sus países de origen, por el solo hecho de quedarse sin trabajo, que aunque es fundamental, no es el único motivo que les mantiene en España.

Desde el gobierno no se tomó en cuenta que, la mayoría de los inmigrantes llevan años viviendo en España, décadas inclusive, han reagrupado a sus familias, han invertido en vivienda y negocios, han hecho vida en un país que en un momento de crecimiento económico les permitió la entrada sin mayor control. Tampoco se consideró que los países de origen sufren también las consecuencias de la crisis global,  aún más quizá que la península.

Esperaban que regresaran como borregos, bajando la cabeza y renunciado a los derechos a los que se han hecho acreedores con tanto esfuerzo, con solo pagarles de forma unificada el subsidio por desempleo, un derecho que le corresponde a todo trabajador después de haber aportado a las arcas del Estado español.

Pero las consecuencias para los inmigrantes no son únicamente quedarse sin trabajo y sin apoyo, a juicio de la OCDE  son las víctimas más atacadas por la crisis. El paro afecta al 15,2 % de los trabajadores españoles, mientras que asciende al 27,1 % en el colectivo de los inmigrantes.

Nunca he estado a favor de esta política, salvo que el inmigrante por cuenta propia decida que es el momento de volver;  porque el retorno no es tan sencillo como hacer las maletas y emprender el viaje de regreso. Es al igual que la inmigración un proceso, pero en este caso planificado.

¿“Ayudas” para que retornen los rumanos?

Martes, 5 de mayo de 2009 2 comentarios

En la visita que realiza a Rumania en estos días el Ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, ha tenido la “estupenda idea” de decir que va a intentar ayudar a los rumanos para que regresen a su país y que para ello va a  encargar un informe jurídico para saber si tiene competencias con el fin de otorgar “ayudas de acompañamiento en el viaje de retorno”. ¡Que solidario se ha vuelto últimamente Corbacho dando billetes de regreso!”.

El responsable de Trabajo ha señalado que de los 718.844 rumanos residentes en España, una parte de los 70.912 parados hasta marzo de 2009, pueden optar por regresar a su país. Pero como búlgaros y rumanos en teoría ya no son inmigrantes, ni tienen trabas administrativas o “discriminatorias”, porque al igual que a alemanes o franceses no se los debe tratar como inmigrantes, sino como ciudadanos de pleno derecho de la Unión Europea, entiendo que el señor Ministro buscará una salida para fomentar el regreso a su país. ¿Porque no pensará que con darles para el billete, van a regresar todos como borregos?.

 

Frente al “éxito que ha tenido el Plan de Retorno”, -4.000 inmigrantes que han regresado desde noviembre pasado-, quiere que el éxito continué. Me pregunto que condiciones les va a poner a  los rumanos que residen en España para que no regresen a la península, si se acogen a su fabulosa medida. Pueda que sea algo parecido como que “renuncien a ser ciudadanos europeos”, como a los inmigrantes extracomunitarios que deben renunciar a su permiso de trabajo y residencia si se acogen al Plan Retorno.

Ya es hora de que el gobierno central y los autonómicos se preocupen de formar y recolocar a quienes se encuentran en paro, pero en sectores en los que se demanda trabajadores y no dando palos de ciego con cursillos sin salida y con medidas discriminatorias con la que se les invita a regresar a sus países de origen. 

Al no existir alternativas para la creación de empleo y como cada mes los datos del paro de los miles de trabajadores, son escalofriantes, el Ministro viene echando balones fuera “permitiendo que los inmigrantes que se han quedado sin trabajo retornen” a sus países. Para ello se hacen “esfuerzos” como unificarles el pago por desempleo y hasta pagarles el billete de viaje, con tal de que se vayan. ¡Ah!, pero con la condición de que no regresen en un determinado tiempo y renuncien a sus derechos adquiridos.

Hay muchos trabajadores y familias enteras que frente a la falta de oportunidades del gobierno y aunque han aportado con su trabajo a  las arcas del Estado Español, hoy se van con una mano delante y otra atrás, pero con la frente en alto y no recibiendo dádivas.